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sábado, 15 de diciembre de 2012

No estás deprimido... estás distraido

http://www.youtube.com/watch?v=xDX4ijOesz0

Es bueno escuchar de vez en cuando este tipo de lecciones... nos machacan tanto con lo importante que es lo "material", que perdemos nuestra esencia y sobre todo el verdadero sentido de nuestra existencia.
El hombre es lo que piensa .... y no cuidamos por donde andan nuestros pensamientos de la misma manera que cuidamos donde ponemos el cuerpo. Nos sentamos en mullidos sillones, en espacios limpios y luminosos, pero nuestra mente se revuelca en los peores lodazales... Facundo Cabral nos ayuda a centrar la mira

jueves, 13 de diciembre de 2012

Libertad

Cuando viajaba desde la Patagonia a la provincia de Formosa, limítrofe con Paraguay y por consiguiente con una exuberante vegetación, rica fauna y poca población, veía en las banquinas (arcenes) niños vendiendo unos pequeños monos, a los que sostenían con una cuerda... supe después y no por propia experiencia, que la pasividad de los animalitos se debía a que estaban embriagados.
Pero lo que mas me llamó la atención, fue el método mediante el que los cazaban. Vaciaban un gran zapallo (calabaza) a través de un pequeño orificio e introducían frutas y alimentos que atraían a los monos... estos metían su mano a través del agujero y  tomaban la comida. Al cerrar el puño no podían volver a quitar la mano y por no soltar la comida, perdían la movilidad y lo peor... LA LIBERTAD.
Lo cual demuestra que no cabe duda de que somos sus descendientes......

Milonga uruguaya

https://www.youtube.com/watch?v=bIAzsO_FRaQ

escuchen al duo uruguayo Labarnois Carrero.... no se arrepentiran...

Día del Canto Coral

En 1589, el Papa Sixto V decidió que los castrados cantaran en la basílica de San Pedro.
Para que los cantores fueran cantoras, sopranos capaces de notas agudas y gorgeos sin pausa, les mutilaban los testículos.
Durante mas de tres siglos, los castrados ocuparon el lugar de las mujeres en los coros de las iglesias: estaban prohibidas las pecadoras voces de las hijas de Eva, que ensuciaban la pureza de los templos.

Eduardo Galeano. Los hijos de los días.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Ganas....

Otra vez me han "atacado" las ganas de ir ajustando las cosas, respecto al viaje a Marruecos en bici. En algún momento dudé y hasta me plantee cambiar de destino por algún país europeo, pero leyendo y releyendo las historias de otros viajeros, he recuperado el deseo de visitar este país y disfrutar de la tremenda hospitalidad de su pueblo. También, después de muchos días sin siquiera pensar en la bici, he vuelto a necesitar de ella y salir a sentir el frío en la cara y llenarme los ojos de las montañas nevadas.... que lo parió !!!

Quiero usar la "máquina" que llevaré y meterle kilos a las alforjas para ver como se comportan y que pasa al rodar con ellas.... Ayer me encontré con un conocido marroquí de mis tiempos en la asociación de inmigrante y quedamos en juntarnos a charlar y saber un poco mas de las regiones que pienso visitar. Abdul (que así se llama) me garantiza que la actitud de los marroquíes para con los turistas es amable y que su propia familia allí, me ayudará a conocer los mejores lugares... otra vez estoy "enchufado" y con ganas....

Creo que leer los blogs de otros viajeros me ha ayudado a reavivar la llamita....

domingo, 2 de diciembre de 2012

Vivir... de eso se trata




otra historia  de Salva Rodríguez.
http://unviajedecuento.weebly.com



El profesor abrió la puerta y entró con un mapamundi bajo el brazo. Ninguno le conocíamos, pero todos sabíamos que había estado recorriendo el mundo durante catorce años. Y era su primera clase, había cierta expectación.
Abrió el mapamundi y lo extendió en la pizarra. No dijo ni buenos días.

- Hay lugares de este mapa que provocan de inmediato el deseo de ir y ver cómo es aquello. Son esos donde hay más líneas de coordenadas que de carreteras. La presencia humana se reduce a un trazo delgado y pone de manifiesto algo que desde una ciudad no se ve: el hombre es sólo una molesta sanguijuela para el planeta.
Desiertos, selvas, glaciares, tundras, sabanas, traen un olor diferente al caminante, es el olor de la Tierra, porque en esos lugares es donde más que nunca el hombre está de paso. La evidencia de estar expuesto y en desventaja se torna obvia, la energía es tan intensa que una alfombra de asfalto, tres restaurantes y un par de pueblos de doscientas almas, no pueden contaminarla ni menguarla. El hombre es un huésped del planeta, nada más. Acaso, un huésped desagradecido.
Sin embargo, aquí, el Castillo crea la apariencia del hombre eterno. Cuatro paredes que frenan el viento y el frío, un grifo que calma la sed, y una despensa llena de comida, crean el espejismo de la seguridad y la eternidad. El hombre olvida que está de paso. Está de paso por la vida, y la vida está de paso por él. Convencido de su existencia eterna, de estar a salvo, deja la belleza y los sueños para el mañana, esa inalcanzable mentira o adverbio de tiempo.

El profesor hizo una pausa y se acercó a Augusto, el 'raspi', que estaba en primera fila. Aunque hablaba para toda la clase, se dirigió a él, y bajó la voz. Sentí como mis orejas se agudizaban.
- No pases de largo -susurró-, no dejes que pase de largo… la vida. Tampoco el mundo. No pases por el mundo asomado a una ventana, llega adonde no hay ciudades y despierta tu instinto. Contempla un horizonte infinito, una bóveda de estrellas, báñate en un río helado, sube una montaña y descubre águilas que vuelan más bajo que tú, pierde tus pasos en bosques donde los pájaros se puedan escuchar a kilómetros de distancia. Respira ese aire para encontrar una sensación dentro de ti que no sabías que existía. Estás de paso. Estás de paso por la belleza, y la belleza está de paso por ti. No pases de largo, no la dejes pasar de largo...


Volvió a alzar la voz y señaló un póster de las ruinas de Acinipo.
- Los Castillos conservan ruinas del pasado, griegas, fenicias, romanas…, todas, ocultando el tránsito de la vida bajo un disfraz de eternidad. Empero, la selva arrolla con raíces y lianas el ayer, y el desierto borra suavemente las huellas en la arena. La vida es el presente.
No caigan en el engaño del Castillo. No hay futuro, ni hay pasado. No estaréis, ni estuvisteis. Igual que un muerto ya no está entre los vivos, igual que vuestros hijos no han nacido aún, igual que el hombre en el planeta: ni estuvo antes, ni estará después.

El profesor caminó entre los pupitres, tocando una mesa y otra suavemente.
- Estás de paso, estás de paso, estás de paso, estás de paso… y pasaréis de largo. Viviréis en el Castillo con el alma dormida, e igual que la línea del horizonte mantiene caminando al caminante, a vosotros, la promesa frágil del mañana os mantendrá dentro de vuestra jaula dorada, aferrados a los barrotes de su puerta. Una jaula que está abierta. Y no la abriréis, no saldréis.
Porque tendréis miedo de lo que desconocéis.
En los desiertos no hay agua, dicen, en los bosques el hombre está a merced de osos y lobos, en las selvas hay malaria, en los mares hay monstruos marinos, y el miedo consigue que tú, jovencito, entres en tu jaula y tú mismo cierres la puerta. Estás seguro, sigues vivo. Pero, aparentemente seguro, aparentemente vivo. Miedo y garantías de futuro.
El discurso del Castillo viene de lejos: la tribu del fuego nos quemará, los egipcios nos harán esclavos, los mongoles nos quemarán los pastos, los infieles violarán a nuestras mujeres, los turcos invadirán Bulgaria, los rusos nos harán comunistas… - y señaló con un guiño el retrato del Generalísimo.
- El miedo, el miedo. Miedo y mentiras, miedo y mitos, miedo y salvación, miedo y listos, listos y cuentos. Los listos, los más listos inventan los cuentos. Ten miedo de lo que no conoces, yo te cuento como es; ten miedo, y yo te protegeré. Y tú amarás la jaula que te protege. Para siempre. La promesa de la eternidad y los cuentos para no dormir…

El profesor calló por un momento y de repente gritó con los brazos levantados, y dándonos un acelerón en el corazón.
-¡DESPERTAD! ¡ABRID LOS OJOS DE UNA VEZ! No hay infierno, no hay enemigo, no hay odio, no hay peligros, no hay pecado… no hay mañana. Todo está creado en torno a vuestro miedo, pero nada existe fuera de él.
Volvió a dirigirse al pobre 'raspi', lo levantó y caminó con él por la clase, como si caminara por el mundo.
- Despierta, sal de la jaula, quítate la corbata de seda y mancha tus manos de barro. Corre en un bosque, bebe agua del río, párate, mira ahí, dos colibríes flotando en el aire, hermosos ¿verdad?. Sigue, corre, huye, llega al desierto, entierra tus zapatos y siente la arena entre tus dedos, acaricia la arista virgen de una duna. Suda, siente calor, siente frío, siente el viento. ¡Siente! ¡Vive! Ten hambre por primera vez, toca una piel negra, ¿ves? es como la tuya, quizás más suave. Siéntate a comer en el suelo con un árabe, ríete con un chino al que no entiendes nada, mira a un oso a los ojos, míralo, míralo de frente y verás con claridad por fin, verás que no quiere matarte. Que no hay nada de lo que tener miedo.
Estás de paso por el mundo, por la vida, no pases de largo. El único mañana que existe es tu muerte. Y además, eso puede ser hoy.

Nunca volvimos a tener clase con ese profesor. Tal como vino se fue. Tal vez vino para decirnos eso, nada más.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Así vivimos ???

Cabalga el Quijote por una tierra que otrora fuese de hombres bravos, y que hoy, entre el oro y los tesoros acumulados, más que la alegría, brilla la desilusión de haber encontrado un ídolo de pies de barro.
- Mira Sancho, ¿no son esos los gigantes que tienen al mundo aprisionado?
- Verá, vuesa merced, que esas corporaciones son peligrosas y mejor no acercarse.
Cíñese el Quijote su yelmo, y aferra con fuerza la lanza, mientras mira en la distancia los molinos del miedo girar con el viento.
- Sancho, amigo, el mago Frestón, gracias a sus poderes mágicos, de lo que fuera un día arrojo humano creó el capitalismo y lo dispersó allende los mares con sus ardides publicitarios. Ahora, pocos lugares en la Tierra quedan donde los hombres aspiren a otro propósito que el dinero. Sin embargo, Sancho, te aviso que estamos en tiempos de cambios, que el enemigo se ha debilitado y pronto llegará su fin. Y te aseguro que para su mayor deshonra, tras desaparecer, el capitalismo será recordado en la Historia, no por sus logros en hacer más cómoda la vida, que han excedido en mucho las necesidades de los hombres, sino por haber traído al mundo la peor de las mentiras posibles: que el valor de un hombre se mide por sus posesiones. Ha convencido a la humanidad para que persiga la riqueza material.
El capitalismo, te aseguro, será recordado como la peor de las pandemias, que trajo sufrimiento a cada rincón del planeta. Creó el enfermizo deseo por tener más, la agonía de necesitar la novedad que la moda crea, y llenó de basura el planeta tirando aparatos rotos, aunque fuesen reparables, pues puso precio al tiempo, y el tiempo es hoy más costoso que un nuevo artefacto. Qué gran ardid, Sancho, propio de magos que venden humo: inventar un precio al tiempo, y que coser una alforja sea más costoso que comprar una nueva. ¿Puede haber algo más triste, amigo mío? Hombres esclavizados por relojes que marcan en monedas.
El futuro acusará al capitalismo por convertir la libertad humana en sumisión a los escaparates; por fraude, también, pues a quienes consiguieron las grandes cuentas bancarias les trajo la depresión y el insomnio tras descubrir que la vida real no se puede pagar con dinero. Acusará de criminal al mago Frestón, que trajo de nuevo la esclavitud, e hizo de los días cadenas perpetuas con permisos de salida para visitar a la familia.
Con azucarillos de confort, adiestró a los hombres para comprar incluso sin tener el dinero. Mediante una pantalla de ficción les convenció que necesitaban miles de aparatos para una vida normal, y ellos rindieron su libertad por interminables jornadas de sudor que trocaban en el dinero necesario para cada invento. Con la cabeza adornada de lentejuelas, se olvidaron del nombre de sus vecinos, del cumpleaños de sus hijos, de la piel de sus mujeres. Todo en aras de engrandecer el altar del mercado, enaltecer al monstruo de pies de barro y vestirlo de dios todopoderoso. Asustando con fantasmas de hambre e infortunio, esta religión llevó el trabajo más allá de su función noble de proveer el sustento, hasta convertirlo en la prioridad máxima de cada vida: trabajar sin vivir para poder ser un viejo a salvo, a salvo del hambre y el infortunio. Y manchó con deshonor a quien buscase la alegría, el vino y la música, cosas que al parecer no sustentan la cesta de los usureros.

- Mire vuesa merced, que las cosas son como son, y a nosotros nada nos va en este juego.
- Nos va, Sancho, nos va. Nada humano nos es ajeno. Hay que batallar estos gigantes, hay que luchar por restaurar el valor de cada hombre, de cada mujer.
El valor de un hombre no tiene precio alguno, ni su tiempo se mide por dinero. Se mide por el peso de sus hechos, por el alcance de sus sueños, por la defensa de sus ideales. Un hombre mide lo que sus promesas cumplidas, mide la altura de su gesto más noble, mide lo que alcanza su mano tendida, su persistencia en la lucha, su compromiso para ayudar a quien es más débil.
Sancho, el valor de un hombre no está en sus ahorros sino en sus palabras, cuando éstas se convierten en gestos y no están al servicio de la mentira, cuando la hipocresía no encuentra grietas por donde romper su integridad. No está en el deseo de una vida gratuita, sino en la confianza en sus propias manos y su esfuerzo para procurarse el alimento. El valor de un hombre está en sí mismo, y el más rico, el más rico, te digo, es quien sabe que en cualquier lugar del mundo podría comenzar desde cero.
Ese es el arrojo humano que crea la Historia, el que ha respetado desde Sócrates a nuestros días. El arrojo del hombre que es capaz de naufragar antes de retirar una palabra dada, del que por amistad cruza un continente o renuncia a una mujer. Del hombre que no puede sonreír ante un perro vestido de domingo mientras exista un solo niño que pase hambre en la Tierra. Y si este mundo, un día ha de ser respetado en otros universos, será cuando deje al señor y su pompa en el olvido y comience a aprender del campesino, cuando comience a reparar tanto cosido roto en lugar de seguir comprando y vendiendo telas falsas.
Y ahora, échate a un lado, que yo he de abatir a esos monstruos de largos brazos.

Del blog de Salva Rodriguez, ciclo viajero español que inició su periplo en 2006 y aun rueda por el Mundo. Vale la pena leer sus aventuras y su visión de la vida. Tiene impreso un libro con su etapa de Africa. http://unviajedecuento.weebly.com