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martes, 8 de octubre de 2013

Más fotos del Raid de Eugenio

Aquí tenemos más fotos del raid en coche, que hace 50 años hiciera mi amigo Hermes Eugenio Pérez con su hermano Fernando y El Tano, un amigo. En el inicio también participó Jópele, pero desde Lima regresó a Argentina. Ellos completaron la distancia hasta Detroit y regresaron a Argentina en el mismo vehículo.
Es interesante observar las fotos y sus detalles. Cada una cuenta algo sobre el viaje.
 Aquí están cruzando el lago de Managua, en Nicaragua
 Ya contará Eugenio de que se trató esto. Con el megáfono Eugenio, el Tano con nariz de payaso y Fernando al volante.
 De colchonetas aislantes y demás modernidades nada.......
Fernando en primer plano a la izquierda, el Tano comiendo una banana y arriba sosteniendo un cacho y con gafas negras Eugenio. (ojo, los hermanos Pérez son gemelos y puedo estar cambiándolos de sitio... sorry)

sábado, 5 de octubre de 2013

Bici viajero con solera




 El 1º de enero de 1950, este joven emprendió un viaje en bicicleta con motor, desde Buenos Aires a San Francisco, provincia de Córdoba, Argentina. Se llamaba Ernesto Guevara de la Serna, pero el Mundo lo reconoce como "EL CHE"

martes, 1 de octubre de 2013

El Ford A en Costa Rica

Copia del viejo album, en el que Eugenio conserva sus recuerdos del Raid

El Ford A de Eugenio

Después de unas vacaciones en la playa, retomo el relato del viaje que hace 50 años, hiciera Eugenio, su hermano Fernando y el Tano, desde Buenos Aires a Detroit ida y vuelta. Ayer se cumplieron exactamente los 50 años del fin de esa aventura.
Lógicamente los protagonistas son quienes nos van narrando los detalles de esa historia a través de Eugenio y su prodigiosa memoria, pero hay un elemento fundamental en el viaje y es el coche. Ese auto que en el momento de la partida, ya contaba con treinta años de existencia. Le pedí a Eugenio que me escribiera sobre eso y esto es lo que recibí:

El Ford modelo A
Este automóvil, reemplazó al mundialmente famoso Ford T.
Fue construido entre los años 1929/30/31 y se presentó con una gran cantidad de innovaciones técnicas, a las que acompañaba una gran variedad de modelos. Estaba equipado con un motor de cuatro cilindros en línea, de poco más de tres litros de cilindrada, que generaba una potencia de 40 HP y una velocidad máxima de 100 Kmh. También incorporaba, como uno de los grandes adelantos de la época, una caja de velocidades de tres marchas, no sincronizadas. Contaba además, con motor de arranque (burro) sin dejar de lado la clásica manija con la que se arrancaban los modelos anteriores. Por último disponía de una caja pedalera, tal como las que usamos en la actualidad; embrague, freno y acelerador.
A nuestro autito le habían adaptado frenos hidráulicos, reemplazando los originales de varilla.
Los autos que llegaron a Argentina, antes de la Segunda Guerra Mundial, venían equipados con el volante del lado derecho,  ya que se conducía por el lado izquierdo de la carretera, norma que cambio en nuestro país en 1945.
Algunas de las partes del coche, demostraron ser indestructibles. Como la  caja de velocidad, el cardan y palieres. Otras sufrieron el mal trato que le impusimos en tan duros caminos.
La caja de velocidades, no era sincronizada, por lo que había que hacer los cambios  con “rebaje”. Esto es; desenganchar la marcha en uso, acelerar en vacio y cuando el oído te decía que el motor había alcanzado el mismo régimen de giro que la caja, se embragaba nuevamente y se metía el cambio con suavidad. Esta maniobra no podía durar más de 2 o3 segundos,  y en la montaña, con sus curvas, contra curvas y trepadas, no podías permitir que el auto se “duerma”.
Muchas veces, en los caminos de ripio, las piedras nos cortaban los neumáticos o los caños de frenos. Cuando se presentaba este último problema, mi hermano como mecánico, anulaba la rueda que tenía el circuito dañado si se trataba de una trasera, ya que con el freno de las dos delanteras era suficiente. Pero si las anuladas eran las ruedas delanteras, las traseras detenían muy poco al auto, y ahí aparecía el duro trato al que sometíamos al Ford. Bloqueando con el freno las ruedas traseras, el auto tendía a “colear”, pero en un par de segundos y con las ruedas bloqueadas, le metíamos la marcha atrás, desembragando y acelerando para evitar que el motor se detuviera. Así el auto, con las ruedas motrices  girando en sentido inverso se detenía. Los palieres y el embrague eran las víctimas. El embrague claudicó en Colombia y ya les contaré como fue su reparación, donde una vez más aparece la tremenda solidaridad de la gente.
De los mayores daños sufridos,  recuerdo que fundimos una biela en Costa Rica. Estábamos procurando llegar a Peñas Blancas, en la frontera, antes del horario de cierre, pues había que pagar aranceles fuera del horario convencional, por lo que forzamos la marcha más allá de las posibilidades de nuestra maquina. El clásico golpeteo que se produce cuando el “metal blanco” de una biela se arrastra, obliga a cortar el motor para evitar daños en el cigüeñal y eso hicimos, pero quedamos varados en medio de la nada. Pasamos la noche y a primera hora del día siguiente, mi hermano Fernando quito el cárter para quitar la biela fundida y comprobar que el cigüeñal no había sufrido daño alguno. Con todas las piezas a reparar, hicimos dedo en la ruta y regresamos a la ciudad de Liberia. Fui acompañando a Fernando mientras el Tano quedo  al cuidando del equipo.
Los bomberos, fueron como siempre durante nuestro viaje, los que resolvieron el problema. Nos llevaron al rescate del Tano y nuestra máquina, nos alojaron en el cuartel y ayudaron en la reparación del motor para que un par de días más tarde continuáramos  camino al norte.
En el Salvador, nos apareció agua en el cárter. La tapa de cilindros se había rajado. En Centro América no quedaban ya esos modelos de automóvil  y caminé esa ciudad y sus suburbios durante una semana, hasta encontrar en un gallinero, la tapa de cilindros para el Ford A.
En los autos modernos, una correa dentada conecta el cigüeñal con el árbol de levas y este a su vez, armoniza el funcionamiento de las válvulas en todo motor de cuatro tiempos. Aquellos viejos coches traían un engranaje que cumplía esa función. Cuando por primera vez rompimos unos dientes de este engranaje, descubrir el problema nos llevó varios días. Unos meses después y ya en viaje de regreso se rompió nuevamente , pero esta vez hacíamos apuestas de cuantos dientes había perdido, antes de que se detenga por completo y por supuesto ya viajábamos con el repuesto.

El rodado original es de 19 pulgadas. Salimos con 6 neumáticos usados y consumimos 7 en todo el viaje. Los neumáticos originales no se conseguían, pero afortunadamente, las mazas de Ford eran de cinco tuercas y compatibles con otras medidas de rodado y llanta.

Bueno... busquen fotos de este modelo de coche y luego me dirán si fue o no una verdadera hazaña la realización de este viaje.
En unos días seguimos rodando por Sudamérica.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Cicloturista Pirineos - Quedada Mireya. Mis reflexiones

Ayer se realizó la 1º Cicloturita Pirineos, la cena por la Quedada de Mireya y hoy se hará este recorrido de homenaje, a la malograda Mireya García Mainar. 
A mi entender, la convocatoria que producen estos encuentros, que van a más cada año, está motivada por el impacto que produjo en el ambiente ciclista de toda España la muerte de Mireya, hija de un ciclista ampliamente conocido. El vernos reflejados en una tragedia de la que nadie está excento, genera una actitud solidaria, de compasión, de acompañamiento. Si ademas agregamos la excelente calidad humana de Luis, Teresa y su hijo David, esto se potencia.
Todos queremos ayudar a hacer menos pesada la carga que el destino les impuso y asimiliar la ausencia de la entrañable Mireya.
Lo mejor de cada uno de nosotros, es lo que nos reune, por lo que más alla de rodar en bici, el encuentro es una verdadera COMUNIÓN.

En la Cicloturista Pirineos, participó Diego Ballesteros, un deportista de fuste. Escalador, caminante, ciclista, que también recibió un duro golpe de la vida en 2010, cuando por un atropello automovilistico sufrió serias lesiones que limitan de manera importante su movilidad, pero que han potenciado su voluntad y lo transformaron en un verdadero ejemplo de superación, amor a la VIDA y optimismo. Diego también genera en quienes lo tratan una simpàtía instantanea.

Todo esto, a pesar de lo trágico que es en su orígen, nos convoca en una verdadera fiesta de homenaje a la VIDA y nos enfrenta a reflexiones que no podemos esquivar. Tratamos de comprender el profundo dolor de Teresa, Luis y David. Nos ponemos en la piel de Diego y nos imaginamos en su situación. Admiramos el inconmensurable amor de Ana, la mujer de Diego. Vemos lo profundamente estupidas que llegan a ser nuestras preocupaciones.

 Largada en Biescas, ayer a la mañana con muy baja temperatura pero un Sol radiante.
 Eramos mas de 160 ciclistas de diversas regiones de España
 El "Negro" (así lo bauticé a lo argentino), fotografó oficial de todo el encuentro. Ya colgaré más fotos de las que el ha obtenido.
 Diego y Ana en la linea de partida. Ella también "corre"... apoyo insustituible para el Campeón de la Vida.
 Y salimos...... unos haremos 60 kms., los más, 141 kms por los  hermosos paisajes del Pirineo de Huesca.
 Bajando el puerto de Cotefablo Diego superaba los 60 kmh. Trás él Ignacio y detrás de la cámara yo....
 Llegada a Sarvisé... fueron 30 kms de pedaleo, charlas y risas.
 Ignacio, Diego y yo ante el refuerzo alimentario que nos recomendó nuestro "personal trainner"
 Y ya de regreso en Biescas, recibiendo Diego las felicitaciones de otros compañeros
 Con Ignacio, un vasco entrañable que soportó sin chistar mi verborragía.....
 Ana y Diego en la cena
Diego, luciendo la camiseta que nos obsequiaran a los participantes  e Ignacio.

La prueba partió de Biescas a 875 msnm, para coronar el puerto de Cotefablo a 14 kms y 1423 msnm, bajando luego a Sarvisé a863 msnm. Nosotros aquí pegamos la vuelta, pero el grueso del grupo tubo un recorrido mucho más extenso (141 kms)

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Porque LU2DZ en el Ford

"Llevábamos esta señal distintiva, perteneciente a un radioaficionado vecino. 
Esa leyenda, en las puertas de nuestro auto, nos fue muy útil, ya que los radioaficionados que la leían se presentaban y generalmente ofrecían su estación. Tengamos en cuenta que eran muy pocas los hogares que contaban con teléfono y las llamadas de larga distancia eran una aventura con final incierto.

Recuerdo particularmente a un “tico” (costarricense), que nos invitó a su casa una tarde, y mientras llamaba buscando estaciones de argentina, compartíamos una merienda con su familia.
Apareció una estación de San Rafael, Mendoza y comentó que tenía buenas condiciones con Buenos Aires. Iban apareciendo estaciones bonaerenses, pero todas muy lejos de nuestros hogares. El mendocino seguía insistiendo, hasta que apareció una estación de Villa Adelina. Esto a no estaba a más de 20 minutos de automóvil de nuestras casas, y así fue que después de una larga espera, nuestros familiares se acercaron a Villa Adelina y con la estación mendocina como puente, tuvimos un inolvidable contacto con nuestros seres queridos.
Ya de regresó en Argentina, durante una charla sobre el viaje, entre las anécdotas que recordábamos con particular cariño, mencioné el episodio que involucró a los radioaficionados, y Mario, mi cuñado, que había llevado en su coche a nuestra familia a la estación de Villa Adelina, me informó que el operador era no vidente.
La inmensa solidaridad de todos los anónimos radioaficionados que conocimos en el viaje, que tanto nos daban y nada nos pedían, empujaban más que los 40 HP que tenía el forcito. Veinticinco años más tarde yo también me sumaría a los locos de la radio." 


Esta es la explicación que me ha dado Eugenio de la leyenda en la puerta del Ford.