Vistas de página en total

miércoles, 28 de agosto de 2013

Miedo.....

Al hablar de mis proyectos de viajes en bici o comentar los que he hecho, recibo algunas preguntas que se reiteran. Pero hay una evidente preponderancia, de las que tienen que ver con las supuestas inseguridades.
Ya en algún comentario apunté que vivir es una experiencia peligrosa, pues siempre termina en la muerte y sin embargo nadie se niega a la existencia. Estoy convencido que mediante los miedos que nos inculcan (la educación, los gobiernos, las religiones) nos hacen más facilmente manejables y por lo contrario, vencer esos miedos, nos sumerge en una libertad que está desde siempre esperandonos, atrás de esos barrotes imaginarios que nos creamos.
Gracias a Jorge Bicibirloque, conocí el blog de una mochilera argentina que recorre el Mundo haciendo autostop (dedo, argentinos dixit) y un comentario sobre esta cuestión, que rubrico en su totalidad.
http://losviajesdenena.com/2013/03/y-no-te-da-miedo/

Siempre recuerdo que al viajar al norte de Argentina, veía en las banquinas (arcenes) gente que vendía unos pequeños monos, que se mostraban dóciles y manejables. Quienes los adquirian, debían parar sus vehículos al cabo de un par de horas, que era cuando al mono se le pasaba la borrachera que lo mantenía dócil. Estos animalitos eran cazados de manera incruenta, sin ocasionarles ningún tipo de daño. Sus captores, hacían un pequeño orificio en una gran calabaza (zapallo) y ponían dentro algún tipo de alimento tentador para el simio. Este introducía la mano y al cerrar el puño, con la golosina dentro no podía quitarlo de la calabaza, que se transformaba en insólita trampa, y por no soltar la comida, perdía la libertad. (se pueden hacer obvias comparaciones con los humanos).

Tenemos muchos miedos infundados. Lo contrario al miedo sería la seguridad y si revisamos las cosas en las que creemos encontrar seguridad, también veremos que hay muchas seguridades infundadas... nos apoyamos en ilusiones, humos, mentiras....

lunes, 26 de agosto de 2013

Eugenio - Nace el viaje

Eugenio nació en 1940 en la provincia de Córdoba, en el centro de Argentina y muy niño emigró con su familia a Buenos Aires. 
La situación no era para nada holgada en lo económico, y pronto comenzó a trabajar. 
Como impronta que le viene de “fábrica”, podemos decir que el manejo de la voluntad es lo que lo caracteriza.
A finales del año 1958 se hace con una Siamlambretta, una motoneta o ciclomotor de baja cilindrada, muy popular en esa época en Argentina y después de un partido de fútbol,  otra de sus pasiones, se lanza con un amigo a recorrer los 400 kms que lo separan de la ciudad de Mar del Plata… quería conocer el mar. Viajó toda la noche, y en la madrugada, se sobrecogió con la inmensidad del océano Atlántico. 
Con los labios partidos por el frío del viaje nocturno, sonrió imaginando también llegar al Pacífico.. ya tenía corriendo en sus venas el “virus del viajero”. 
Durante el regreso, ya no solo era poder ver el Pacífico lo que rondaba su cabeza… cruzar América pasó a ser el objetivo. HABÍA NACIDO SU VIAJE.
En este preámbulo del gran viaje, experimentó la generosidad de la gente,lo que se reiteraría en el futuro y así lo cuenta;

“En un atiborrado bar de la Ruta 2, llamado "El Atalaya", paramos como a la una o dos de la madrugada. Como es parada de buses estaba lleno de gente. Con mucho frío nos sentamos en una pequeña mesa y pedimos dos cafés dobles y dos ginebra dobles.
Un rato después, y ya listos para seguir, llamamos al camarero para pagar y este preguntó:
- ya se van muchachos?? 
- Falta mucha ruta todavía, respondimos.
- Porque no toman otra para que se les pase el frío? –
- Gracias, pero estamos cortos de guita. –
- QUEDENSE, YO INVITO.



sábado, 24 de agosto de 2013

Eugenio

Cuando hice mi primer viaje en bici a Alemania, bauticé a mi carro con el nombre de Eugenio.
Eugenio existe y es un amigo con el que nos conocemos desde hace casi cuarenta años. Muchos son mis amigos y valoro a todos de manera importante, pero con Eugenio hemos logrado una especie de simbiosis y llegan a confundirnos, porque hasta físicamente nos parecemos. 
En estos años atravesamos situaciones de desencuentros puntuales, que nos llevaron a discutir a lo "tano", con vehemencia, pasión y furia. En una oportunidad, en la provincia de Formosa, durante un asado y por lo tanto, cuchillo en mano. El resto de los comensales se fue alejando de nosotros formando un círculo, en el que todos imaginaban una pelea. Cuando tomamos conciencia de eso, nos echamos a reír y nos dimos un abrazo. 
No hubo en toda nuestra historia ningún tipo de circunstancia que nos separara en el afecto. Tampoco hizo falta discutirlo o conversarlo. Cada uno sabe cual es el límite donde por respeto, pudor o tolerancia se puede llegar. Esposas, hijos, política o dinero están fuera de los valores que nos unen. Desde luego, todo esto se apoya en valores que mi amigo ostenta, pero no necesito hablar de ellos para decir simplemente que Eugenio, coincide con la descripción de amigo que hace Atahualpa Yupanqui; soy yo, pero en otro cuero. 
Los lagos de la Patagonia nos vieron navegando en gomón, acampando en sus playas y bosques, subiendo montañas y coronando el volcán Lanín. 
Nos lanzamos desde los inicios del río Colorado, en el sur de Mendoza hasta alcanzar el océano Atlántico en un pequeño bote neumático. 
Recorrimos la totalidad del perímetro del lago Nahuel Huapi (367 kms). 
A punto de recibirnos de "sexagenarios", fuimos asiduos visitantes de todos los refugios del Club Andino Bariloche. 
Largas jornadas de caminata por los filos de los montes, nunca fueron suficientes para extinguir nuestra inagotable charla. Con la espalda fría por el rocío y el pecho caliente por el fogón, muchas botellas de vino se agotaron morosamente mientras ejercitábamos nuestra modesta y particular "filosofía".
El próximo 30 de setiembre se cumplen cincuenta años del fin de una aventura que permite mensurar quien es Eugenio. Ese día, pero de 1963, regresó a Buenos Aires después de haber unido esa ciudad de Argentina, con Detroit en los EEUU, a bordo un viejo Ford A del año 1930. La idea, planificación y desarrollo del viaje fue suya y luego se sumaron su hermano gemelo Fernando y dos amigos.
Entiendo que es algo para compartir y el Negro accedió a volver a contarme su historia. Vamos a ir desgranando como fue ese viaje, fruto de un soberbio ejercicio de libertad y de voluntad enfocada en un sueño.
Hace unos pocos años Eugenio nos visitó y aquí estamos con nuestra compañeras, cómplices necesarias para muchas de nuestras historias.
La seguimos en cualquier momento.....

jueves, 22 de agosto de 2013

Jorge Bicibirloque

Cuando hice mi primer viaje en bici, hace poco más de un año, creía que era uno de los pocos locos que se dedicaban a este asunto, pero no tardé en descubrir que hay una inmensa cantidad de viajeros recorriendo el planeta. Cada uno lo hace a su manera. Hay viajeros de vacaciones que ruedan 15 o 20 días. Otros hace años que han salido de sus casas y aún no han regresado. Otros hacen un ciclismo extremo y ruedan por paisajes y climas durísimos. También los hay que en su viaje desarrollan tareas solidarias para los pueblos que visitan. Unos pocos cuentan en páginas web o blogs sus experiencias y dentro de estos también existen distintos estilos y calidades de relato. Jorge es un madrileño que hace ya casi tres años, inició un viaje en Alaska y tras recorrer unos 24 mil kilómetros por las tierras de toda América, lo concluyó en Ushuaia en marzo de este año. La calidad de sus fotos y sus relatos, que orillan la poesía, me mantuvieron enganchado y me dieron combustible para mis proyectos. Por las extrañas cosas que generan las relaciones entre las personas, al volver a España me contactó para decirme que pasaría en su bici cerca de casa y una fría noche de fines de marzo cenamos juntos en Tardienta a unos 70 kms al sur de Hostal de Ipies.
Desde el martes y hasta esta mañana, Jorge fue nuestro huésped y dejó en Eva y en mí, un agradable sabor de boca. Tranquilo, reflexivo, abierto y excelente conversador nos supo transmitir la esencia de su viaje y dejarnos con ganas de más. Ahora está buscando su "reinserción" a un Mundo que le resulta un tanto loco y no dudamos que lo logrará. Una vez más recomiendo una visita a las páginas de su blog. Pongan en el buscador; jorge bicibirloque. Recibirán un huracán de aires de libertad

 Ayer por la mañana hicimos una salida en bici de 60 kms. Si no hubiéramos hablado tanto mientras rodábamos tal vez hubiéramos alcanzado el doble de distancia.. pero no nos acompañaría la mágia.
 martes por la noche asado y provoleta.......
anoche Jorge nos elaboró unas particulares y riquísimas tortillas... a las 2 de la mañana cortamos la charla y no por falta de temas... por exceso de sueño

Carcastillo, Fálces y Longás


Mi abuelo, Juan Martínez Autor, nació en Fálces, Navarra y allí encontré familiares que me abrieron sus brazos y tratan como si siempre hubiéramos estado en esta tierra. Para estas fechas celebran sus fiestas y acostumbramos a participar. En esta ocasión lo hicimos el día del cierre de las celebraciones, pero aprovechamos para visitar otros sitios. El domingo por la noche, después de trabajar hasta pasadas las 9, montamos en el motor home y llegamos a Ejea de los Caballeros en la provincia de Zaragoza. El lunes temprano estábamos en el Monasterio de La Oliva en Carcastillo, Navarra, al mediodía en Fálces y por la noche, después de pasar por Sos del Rey Católico, nos instalamos en Longás. Yo recuperé vivencias de mi reciente viaje en bici y Eva conoció y disfrutó de las amistades que coseché. Nuestra mascota fue parte del grupo disfrutó de los montes y también de sus nuevas amistades.

 Frida, reconocía cada cosa nueva a tgravés de su olfato... en el bosque correteaba imaginamos que persiguiendo el olor de animales que por esos sitios habían pasado. Con cada persona que encontraba, desarrollaba su show de cola enloquecida... pero el haber entrado en la adolescencia le ha dado un estar más sosegado.
 Llegamos al monasterio y recorrimos las instalaciones. Le mostré a Eva el lugar de mi acampadada y pregunté si podía saludar al P. Francisco y en unos minutos estaba con nosotros. Charlamos como viejos conocidos y reafirmé la excelente impresión que tengo de este hombre.
 Eva visitó el interior de la iglesia, construida entre el 1200 y el 1300
 En Fálces me reencontré con mi primo Javier... digan si no somos parecidos, al menos en la barriga
 María Eugenia, la mujer de Javier es la que motorizado nuestros encuentros y trabaja para mantener el vínculo. Es una locomotora....extrovertida, alegre y hospitalaria.... gracias a ella nos sentimos como en casa.
 Javier y María Eugenia son miembros de una Peña Gastronómica y propietarios de unas instalaciones adaptadas a ese cometido. Aquí pueden ver el salón y al fondo la cocina, que no tiene nada que envidiar a la de un restaurante. Hernán con un grupo de ayudantes fue el responsable de una paella que me hizo aplaudir con las orejas (las manos las usaba para pelar langostinos)
 Por la tarde y con abundancia de contenido sólido y líquido en mi barriguita, recorrimos una zona de viñedos y pequeñas montañas, para llegar a Longás, el pueblo donde arribé en mi primer día de bicicleteada y participé de la filmación que involucra a todos sus habitantes. Fue fácil encontrar a Eusebio, que a los tres minutos de charla decidió invitarnos a cenar. Conocimos a Elvira, su mujer y al rato apareció Alfonso. Nuevamente el clima que vivíamos era el del reencuentro con viejos conocidos. Hasta me largué a cantar milongas, acompañado por Alfonso y establecimos un nuevo encuentro para la próxima semana esta vez jugando como locales.
 Eva disfrutó sacando fotos de pueblitos perdidos y de caseríos abandonados en la montaña
Para nivelar las energías de Frida, después de algunas horas de marcha en la furgoneta, había que jugar a la pelota y hacerla correr. Cada vez viajamos más relajados y sin plan estructurado, quizá sea fruto de los viajes en la bici. Y como siempre... lo mejor es la gente.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Albi (Francia)- Madrid (España) en bici

Hoy al mediodía, cruzaron por la carretera dos ciclistas con sus alforjas y salí tras ellos a invitarlos un chocolate. Se trataba de Jose y Solange, que están viajando de una localidad llamada Albi, cercana a Toulousse con destino final Madrid. Este simpático matrimonio, de español criado en francia y francesa, acumula una interesante experiencia en viajes en bici. El año pasado unieron su ciudad con Jerusalem, 5500 kms en tres meses. Tiene muy buen equipo y una actitud relajada y de disfrute. Si les interesa conocer de su anterior viaje, pongan en el buscador "albi jerusalem a velo" y los llevará a su página. Si no leen francés, tienen el traductor de Google...




sábado, 10 de agosto de 2013

Olorón - Sabiñanigo, 7º día

Era noche todavía cuando comencé a desmontar mi campamento. La larga subida al puerto ocupaba mis pensamientos y quería llegar temprano a casa. Las nubes cubrían el Pirineo y a las 7 de la mañana del domingo pocos coches circulaban. No tenía claro cual era la distancia al inicio del puerto de Somport  y estaba ansioso por saberlo y esperaba que los ciclistas aparecieran para poder preguntarlo. Acumulaba kilómetros y nada.. Empecé a pensar en Gabriel, un argentino que compró casa en Francia en un pueblito de este valle del que no recordaba el nombre y que yo suponía debía pasar en cualquier momento con destino a Jaca, donde tiene su negocio... a cada coche que me adelantaba le miraba la placa, para gritar cuando apareciera una matrícula española... pensé en llamarlo por teléfono y conseguir que me cruzara con el el túnel, pero descarté esa posibilidad para no importunarlo. Era mejor que el apareciera solo y si la bici entraba en su vehículo bien y si no a seguir pedaleando... era un pensamiento obsesivo que el único objeto que tenía era evitar las altas cumbres usando el túnel de 10 km que simplifica todo, pero que no acepta la circulación de bicicletas. Cuan me quedaba menos de dos kilómetros para empezar el ascenso, bajé a sacar fotos en unas fortificaciones para fusileros construidas en el siglo XIX y al salir de unas ruinas, una camioneta que entraba a Francia me tocó bocina y paró metros mas adelante... era Gabriel. Me llevó a conocer su nueva casa, a la que todavía no se ha mudado y luego me cruzó el túnel dejándome en Canfranc. HAY QUE TENER CUIDADO CON LA CABEZA Y LO QUE SE PIENSA.....
Ya en España solo quedaba bajar en dirección a Jaca con la bici a más de 50 kmh y gozando del Sol y el viento en la cara y esa sensación de libertad potenciada. Tomé la curva de Villanua y recordé que Pedro y Maite estaban en su casa, tomé el desvío le pedí una cerveza y quince minutos después otra vez al camino... el viaje se terminaba. La cuesta que bordea el hospital de Jaca se hizo larga y ya la temperatura estaba sobre los 35º, iba a tener que comer algo y descansar y solo me restaban 25 km hasta casa. Consulté con la tripulación y decidimos llamar a Carina para que me fuera a buscar con la camioneta. A las 3 de la tarde comíamos los tres juntos (Eva, Carina y yo), luego la ducha y una siesta y terminé el domingo trabajando en la tienda y tratando de quitar de mi cabeza un duende que me preguntaba ¿y ahora, a donde vamos?

 Las nubes tapaban el Pirineo a las 7 de la mañana.
 El valle se va estrechando y el verde se acerca cálido y protector.
 En el cartel blanco que hay sobre el césped, se alcanza a leer la palabra "rugby" un deporte muy extendido en toda Francia, donde trabajan muchos jugadores argentinos, que al retirarse, en muchos casos se quedan como entrenadores.
 Parece que circulo entre Bariloche y la Angostura... solo falta el lago.
 Típico caserío de productores agropecuarios franceses.
 Sobre la carretera, los restos de una torre de fusileros.
 En la montaña, una fortificación. Estos edificios se encuentran en las dos vertientes pirenaicas.
 La tronera desde la que el fusilero disparaba
 Gabriel, que me ahorró el puerto y que dejó pendiente una cena de inauguración de su nueva casa en Francia. La nueva casa tiene grabado en la puerta el año 1584.... es merecedora de una entrada en exclusiva que haré cuando se concrete el encuentro inaugural.
 El polvorín de Jaca, que abastecía a los edificios defensivos del lado español del Pirineo.
La Peña Oroel, que mostré en las fotos del 1º día, pero ahora desde otro ángulo y en el día que cerraba el circuito.
Fueron 586 kms en la bici más un tramo en tren y dos en coche, recorridos en exactamente siete días y con un gasto total de 145,50 euros.
Es una experiencia de recreación (re-crearse) que me genera múltiples experiencias a las que asigno un alto valor. Los edificios se pueden repetir y también los paisajes, pero no las gentes. El cansancio, los dolores musculares, las incomodidades son inevitables, pero la satisfacción por superarlos les da otro significado. La libertad de viajar sobre dos ruedas y con el motor de nuestro propio corazón, también nos dice que no es necesario mucho para VIVIR. 
Comer y descansar. 
Sentirse protegido bajo la fina tela de la carpa, mientras escuchamos el goteo de la lluvia. 
Coronar en solitario un puerto que pone ante nosotros un inmenso valle.
Ver el cielo limpio y sus estrellas escuchando el silencio.
No es poesía.. es mucho más.
La seguimos en la próxima.