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lunes, 9 de octubre de 2017

Mata do Buçaco, Monsanto e Idanha la Velha

 Nos instalamos en el camping municipal de Luso, un pequeño pueblo con termas. Estábamos solos en unas instalaciones perfectas y con inmejorable atención. Las instalaciones se encuentran a las orillas del poblado y en medio de un pinar a gran altura. Desde nuestra camioneta podíamos ver la torre del castillo de Buçaco y allí nos fuimos. 
La zona está poblada desde el siglo II de nuestra era, pero el Buçaco fue parquizado a partir de 1628 por los monjes carmelitas. El bosque, poblado con más de 700 especies de flora, fue cercado por una muralla, se hicieron caminos empedrados. Desde 1834, cuando fueron abolidas las órdenes religiosas en Portugal, la propiedad del bosque pasó a ser del estado y los reyes decidieron hacerse un palacio, pero después de su inauguración, en 1907, a los tres años fueron derrocados y ahora es un hotel.... la visita merece la pena. Aquí algunas fotos.   
La compañera Eva en la puerta de Luso, una de las varias que tiene el muro perimetral.


 Una de las calles empedradas que puede ser recorrida en coche (12€) aunque hacerlo de forma peatonal es gratuito. Fuera de los muros hay zonas de estacionamiento.




 Aquí el ranchito que se hicieron los reinaldos. Ahora es un hotel.



Después de este baño de humildad, sencillez y vida austera, nos fuimos a conocer Monsanto, una aldea de 200 habitantes a 600 metros de altitud. Una joya que recomendamos conocer, Hay que caminar las callejuelas y si dan los músculos, trepar al castillo. Las vistas son expectaculares... La mancha es la antena de comunicaciones, pero que se le va'cer... si no como hacemos con los teléfonos móviles. Cuando los romanos llegaron ya había un par de portugueses con unos kioskos. Cuando se fueron los romanos llegaron los árabes y se quedaron unos siglos... y ahora sigue habiendo gente, Siempre LA GENTE. Van fotos:














 Estas son tumbas cavadas en la roca. Es frecuente encontrarlas en la zona donde vivimos en España.


Muy cerca de Monsanto, se encuentra otra pequeñísima aldea que tiene una historia singular y una gran riqueza arquitectónica. Se llama Idanha la Velha (Idanha la Vieja). Fue fundada por los romanos y ahí están las murallas que construyeron. Alcanzó explendor con los visigodos, que la hicieron capital de la región y construyeron su catedral. Cuando llegaron los árabes, convirtieron en mezquita ese templo y luego, en el siglo XII, llegaron los templarios. Todos los rastros dejados por estas culturas están presentes, porque en el siglo XV una plaga terminó prácticamente con su población y los pocos super vivientes fundaron Idanha a Nova (Idanha la Nueva) Hoy está habitada por un pequeño grupo de pastores y granjeros. Cuanta historia..... cuanta GENTE. Más fotos;


 Al llegar, fuera de las murallas, pudimos estacionar en un área destinada a los turistas y lo primero que encontramos fue esta plaza de toros. 




Nos quedan unos cuantos días en este agradable país y esperamos contarles algo más sobre él. Saludos a todos
Eva, Frida y Raúl

martes, 3 de octubre de 2017

Portugal... seguimos disfrutando

Nuestro viaje en Portugal, ha seguido por el Parque Nacional de La Serra do Estrelha. Un paisaje incontaminado, pero marcado por los incendios de montes. Esto es una constante en Portugal y los cuarteles de bomberos, siempre voluntarios, son numerosos y muy bien equipados. Los pueblos de estas serranías, sufren un despoblamiento evidente, por lo que solo se ven personas mayores y muchas casas inhabitadas. Las construcciones son de piedra y los pueblos dan para recorrerlos con tranquilidad. Los precios son sensiblemente más bajos que en España y la profunda crisis económica que castiga a este país, ha generado políticas que ya desgraciadamente conocemos. Suba de impuestos, grandes recortes en los servicios sociales y desempleo. Las gentes son amables y siempre dispuestas a solucionar los problemas que pueda tener un viajero.   

 A la izquierda, Paquita Derma, estacionada en el parking del Poço do Inferno. Pozo al que no debe descenderse, si no subir. Una trepada de más de 6 kms, desde el turístico Manteigas, para encontrar casi al filo de la sierra, una cascada. Está perfectamente mantenido y hay una senda circular que recorre el bosque.
 Vista desde uno de los balcones
 Hay escaleras para bajar al lecho del río y en varios descansos, existen estas mesas que ven. Todo limpio y bien mantenido. Nosotros comimos en el parking y después de dormirnos una siesta, seguimos nuestro paseo.
 El destino siguiente, fue llegar al cerro más alto de Portugal, el Torre. En la foto pueden ver el camino que dejamos atrás. Muy poco tráfico y dos ciclo viajeros holandeses (veteranos, pero fuertes)


 La cumbre del Torre, es una planicie que reúne instalaciones de antenas de comunicaciones, un bar, restaurante, mercado de productos regionales y el monolito que marca los 1993 metros de altura. Ahí estuvieron Eva y Frida. 
Otra jornada la destinamos a conocer la aldea más alta de Portugal; Sabugueiro con 700 habitantes y famoso por su "queijo da serra" y por los perros de la Serra da Estrela. Unos animales con fama de fuertes, inteligentes, cariñosos y leales. Son utilizados por los pastores y desciende de animales traídos por romanos o visigodos.
Luego pasamos por Folgosinho, con su diminuto castillo y por Linhares, designado "Aldea Histórica" por el gobierno portugués.
Debajo tienen varias fotos de estos poco visitados lugares.






 Luego de varios días de pueblos pequeños, rutas estrechas y sin tráfico, decidimos instalarnos en una gran ciudad, con la intención de seguir los acontecimientos del plebiscito catalán y así llegamos a Coimbra, capital medieval de Portugal durante más de cien años y sede de la universidad más grande del país durante los últimos cinco siglos. Después de haber utilizado campings pequeños y con pocos visitantes, el de Coimbra dispone de gimnasio, piscina, restaurante y gran  cantidad de plazas... pero, pero... Internet solo en el área de recepción o en el bar. Nos resultaba mucho más cómodo cualquier camping de los pequeños y además pasamos de pagar 11 euros por día a 23... Eso sí, nos encontramos rodeados de unas auto caravanas super modernas, con placas de Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Italia, Alemania y con la desbordante alegría, locuacidad y empatía de sus tripulaciones. Recordé mucho a Salva Rodríguez y su libro, "Un Viaje de Cuento; Europa".    
 Callejuela de la ciudad de Coimbra.






Después de dos días en la urbe y cansados de charlar y compartir con los europeos ricos, volvimos a los circuitos poco visitados y nos asombramos con las ruinas romanas de Conímbriga, consideradas las mejor conservadas de Portugal y de la península Ibérica. Las villas, los baños termales, su alcantarillado, los pisos de mosaicos. Después del recorrido por las ruinas, se accede, con la misma entrada, a un pequeño museo. Amplia playa de estacionamiento, donde comimos e hicimos nuestra obligada siesta. Nos dejamos la cámara fotográfica en la camioneta y si quieren ver algo, tendrán que viajar a Portugal.
Finalmente, nos instalamos en un pequeño pueblo, Luso, a unos 50 kms de Coimbra, camping arbolado, completo y solo somos dos camionetas.... aquí nos quedaremos un par de días y saldremos solo para visitar la Mata Nacional do Buçaco.
El Torneo de Chinchón, habitual en nuestros viajes, está teniendo algunas complicaciones que enturbian los resultados. La Señora, aduciendo olvidos o distracciones, genera errores u omisiones para favorecerse de forma fraudulenta..... Una verdadera pena.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Vacaciones en Portugal

Reiteramos nuestras vacaciones en este magnífico país. Ya lo recorrimos hace unos pocos años, principalmente por su costa atlántica y ahora nos inclinamos por su interior, menos turístico y por consiguiente, menos conocido. Elegimos, para comenzar, una visita a sus aldeas más emblemáticas, ubicadas en la región de Trás-os Montes y las Beiras. Todas ellas con castillos o sus restos y con núcleos habitados dentro de las murallas en muchos casos. Son pueblos de escasos habitantes y en los que la modernidad no ha llegado. Solo recorriendo sus callejuelas y charlando con sus pobladores el disfrute está asegurado. Viajamos con nuestra motor home, directo desde casa hasta la ciudad de Salamanca y desde allí nos restaban escasos 150 kms., hasta la frontera. Recorrimos durante unas breves horas el casco histórico de esta ciudad española, cuna de una de las más antiguas universidades europeas. En el norte de Argentina, existe la leyenda de "la Salamanca". Es una cueva, donde habita el Demonio ("Mandinga") y a la que se llegan los que entregando su alma, obtienen algún privilegio o don especial. Obviamente se asocia a la universidad española, ya que desde siempre, el conocimiento y su resultado, fueron cosa de Satán para los poderes clericales. Hace unos años, escuché una anécdota sobre Atahualpa Yupanqui, quien actuando en un boliche de los hermanos Díaz, en Santiago del Estero, observaba que el paisanaje que lo escuchaba tocar la guitarra, retrocedía, alejándose de él. Más tarde, los dueños del lugar, le explicaron que para los campesinos, el virtuosismo mostrado por Don Ata, solo podía ser posible en un "salamanquero", cosa que los llenó de miedo.   

 Una vista de la catedral de Salamanca

 En esta plaza, a la que da uno de los muros de la catedral, también se encuentran instalaciones de la Universidad de Salamanca.

Otro de nuestros paseos, pero ya en tierras portuguesas, nos llevó a la preciosa aldea de Trancoso. Con una población de 3500 habitantes, parte de los cuales residen dentro de las murallas construidas en el siglo XIII. Es un laberinto de callejuelas empedradas, que sirvió de refugio a los judíos españoles que huían de la Inquisición (hasta que Portugal se sumó a la persecución). Se pueden distinguir las casas judías por sus dos puertas. Una pequeña para la vivienda y otra mayor para la tienda o taller. Se ha puesto en valor turístico esta historia sobre los judíos y es mucho el turismo internacional de ese origen que visita la región. 
 Una de las callejuelas de Trancoso, donde las plantas de hortensia ponen la nota de color.
 Parte del castillo. También en la zona de extramuros existen tumbas visigóticas.
 Donde se supone que existió la sinagoga, en el barrio judío, se ha construido un moderno edificio, al que tuvimos la suerte de poder acceder, a pesar de encontrarse cerrado, por la amable actitud de una funcionaria de turismo, que trabaja en un edificio cercano.
 No tengo mucha información sobre las costumbres o ritos judíos, pero creo que no es habitual que las mujeres accedan a las zonas de culto, pero Eva y yo tuvimos la oportunidad de conocer las instalaciones e inclusive de que abrieran el tabernáculo (al fondo en la foto) y nos mostraran varios objetos. El techo del recinto, cuenta con doce ventanas cuadradas, que simbolizan las doce tribus de Israel.

Siguiendo con el tema de la población judía que ocupaba esta región de Portugal. Se estima que durante la ocupación musulmana, el 10% de la población era de religión judía. Al instalarse la Inquisición en la década de 1490, los judíos tuvieron que elegir entre la conversión, la expulsión o la muerte. Curiosamente, en la década de 1980, se desveló que en el pueblo de Belmonte, un grupo de familias había estado practicando secretamente rituales judíos, desde la Inquisición (durante más de quinientos años). Durante estos cinco siglos, la tradición se transmitió de madres a hijas, se concertaron los matrimonios y los viernes por la noche, las familias descendían a los sótanos a rezar y celebrar el Sabbath. A pesar de que desde su "aparición pública", la comunidad se ha reducido sensiblemente, por envejecimiento y emigración, viven en el pequeño pueblo de Belmonte, cincuenta y cuatro judíos.

 Centro de Interpretación de la cultura Judía de Belmonte.
 Sector de la antigua judería
 Exterior de la sinagoga, construida merced a la donación de un acaudalado judío marroquí. Es atendida por un rabino chileno, quien también se ocupa de faenar el ganado de acuerdo al rito cosher.
Interior de la sinagoga. Cuando llegamos, se estaba retirando un grupo de judíos de los EEUU y pudimos visitarla. El encargado de atender a los visitantes (hay que ubicarlo por teléfono), es descendiente de los judíos que habitan desde siglos este lugar. Su abuelo donó el terreno donde se construyó el templo. Desde luego, los nombres y apellidos que debieron adoptar durante la inquisición son portugueses.
Seguimos nuestro viaje por el Parque Nacional de la Sierra do Estrela, que será motivo de una futura entrada.

martes, 26 de septiembre de 2017

Quedada por Mireya y por Ibón

El pasado sábado, se realizó el encuentro anual, que en memoria de Mireya y por la enfermedad de Ibón se produce en Sabiñánigo. Esta vez, más de 300 ciclistas de toda España, repitieron este encuentro de amistad y solidaridad.
Una vez más se partió desde la la ciudad, para subir al Pirineo por el valle de Tena. En el pantano de Lanuza se instaló el avituallamiento y los grupos decidieron si subían a Formigal o tomaban la ruta de regreso en Sallent de Gállego.
Por la noche, una multitudinaria cena, con 250 participantes, permitió el reencuentro con entre amigos y como de costumbre, hubo obsequios para todos (TODOS) 

Esta es la foto "de familia", que se reitera también todos los años...

 Antes de la largada, Diego Ballesteros, Prades (profesional del ciclismo) y el infaltable "canario", con su vestimenta rosa. Tres grandes.




Jean y Víctor (padre de Ibon), dos queridos amigos


Diego Ballesteros e Ibón. Este niño padece una de las llamadas enfermedades raras. En este encuentro también se procura llamar la atención, para destinar mayores esfuerzos a desarrollar soluciones para quienes la sufren.


 En Lanuza, punto de avituallamiento, Teresa y David. Madre y hermano de la malograda Mireya. Motores incansables que posibilitan el encuentro. Seres admirables.
Diego Ballesteros a su llegada a Lanuza. Lo acompaña Guillermo, su joven entrenador.

Aquí de izquierda a derecha; Inaxio, "el canario" y Antxon. Lamento no recordar el nombre, de quien año a año, viaja desde las islas Canarias hasta el Pirineo para acompañar en la Quedada. Este particular y simpático amigo, no cambia de plato en todo el recorrido (usa el grande) y hace su propia ruta. Los vascos le obsequiaron esta txapela (boina), que luce con orgullo. Inaxio y Antxon no estaban en condiciones de hacer el trayecto en bici, pero igual se llegaron a acompañar y me sumé a la huelga de bici, así que juntos, nos movimos en coche. 

Cada vez son más las chicas que participan en la Quedada de Mireya y esta foto las reúne a su llegada a Sabiñánigo.


Aquí estamos, Aitor, Antxón, Diego, Inaxio y yo, antes del ritual encuentro anual, en el que damos cuenta de un plato de huevos fritos con jamón, chorizo o longaniza.... ¡ esto es vida!
Hasta el próximo año y esperamos ser más.