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jueves, 3 de enero de 2013

El Mundo

Un hombre del pueblo Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

El Mundo es eso - reveló-, Un montón de gentes, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.

Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la Vida con tantas ganas, que no se puede mirarlos sin parpadear y quien se acerca, se enciende.

    Eduardo Galeano - El libro de los abrazos

Para Diego Ballesteros, Luis García y Teresa

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