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viernes, 8 de marzo de 2013

Inmigrante


                                                                         CARTA
Llegó a España a fines del 2001. Habían pasado varios meses y no conseguía cambiar su situación de inmigrante irregular.

No podía entender, que el estado, que le daba la bienvenida al sistema público de salud, otorgándole una credencial oficial, no lo reconociera como persona a los efectos del trabajo.

Su abuelo, Manuel Fernández, había hecho el camino inverso hacía más de un siglo. Dejó la miserable aldea de  Galicia, huyendo de la pobreza. A su espalda quedaba un futuro vació y al otro lado del océano, la esperanza de encontrar la dignidad que da el trabajo. Con solo eso, “esperanza”, llegó a Argentina y ahí encontró su lugar.

Hoy, Argentina se debatía en una caída interminable. Las mentiras y trampas de los poderosos de siempre, le habían robado el futuro. Así había llegado a España, pero la “Madre Patria”, lo trataba desde una amnesia colectiva, negadora de un pasado reciente, donde los desterrados eran sus hijos y borrando una deuda de solidaridad todavía caliente.

Escribió con pluma ágil. Sin pensar. Las frases ni siquiera pasaban por su mente. La mano era un instrumento, guiado por muchas manos callosas de inmigrantes iletrados, que nunca pudieron volver a España. La carta iba dirigida al Rey;

-          Soy Manuel Fernández que vuelve, y necesita “papeles”.
                                                                        
Juan Martínez Autor

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