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martes, 9 de junio de 2015

Ciclistas

como siempre, uno encuentra en la ruta otros ciclistas. Y en este viaje los que he encontrado han sido generalmente mayores de edad. Y aquí van algunas muestras.
 Entrado a Latvia, veo en el carril contrario una pareja y los saludo. Paramos y ellos cambiaron a mi arcén para conversar. Se trataba de un matrimonio alemán, el con 71 años, que combinan el viaje en bici con otros medios de transporte. Simpáticos y entusiastas.
Al los dos días, habiendo salido de Riga muy temprano, me alcanza en la carretera un ciclista suizo, nos saludamos y me dice que recordaba haberme visto en el hostel de la gordita histérica... y me apunta que mi cadena necesita aceite.. así que hay que parar porque el tiene y le pondremos.
 Bert, que así se llama, tiene 62 años y charlamos largo rato mientras disfrutábamos de un paradisíaco  lugar, su velocidad era muy superior a la mía, así que seguimos ruta y rápidamente lo perdí
 Bert, yo y nuestras máquinas....
 Por la tarde, luchando con el viento de frente, que parece ser la característica de esta zona, pinché la rueda trasera, lo que implica desmontar todas las alforjas para poder reparala... tenía a corta distancia una parada de autobús y me instalé a trabajar... a los pocos minutos un ciclista para para ver si me puede ayudar. Se trataba de un latvio que estaba haciendo su primer viaje y se demoró más de 20 minutos charlando de historias de carretera y de paso dándome información sobre rutas alternativas... ojala este viaje suyo se encadene con muchos otros.
 Hoy llegué a Parnu, ciudad turística estonia y fui a la oficina de turismo por información sobre hoteles y un mapa de la ciudad y ahí estaba usando Internet, el suizo Bert... nos tomamos una cerveza y el salió con destino a la estación de trenes. Quedamos que nos buscaríamos en Tallin.
Para cerrar el día otra linda historia. Estaba en una avenida mirando el mapa y tratando de ubicarme para ir al hotel y se acercó este hombre, Tomas y me preguntó si podía ayudarme... y vaya si lo hizo, me llevo en su bici hasta la puerta del hotel, tuvimos tiempo de contarnos algunas cosas, así se que es traductor jubilado y viudo. La gente, otra vez, la gente.

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