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domingo, 7 de abril de 2013

Jorge Bicibirloque

Anoche me encontré con Jorge y su compañero Daniel, en Tardienta.
Jorge, que terminó su largo y sustancioso viaje en bici hace apenas unos días, después de unir Alaska con Tierra del Fuego, está volviendo morosamente a su Madrid, y obviamente, en la bici que lo acompaña desde hace más de dos años. Visitará a un amigo también ciclista, en Vitoria y luego buscará las carreteras que lo vuelvan a su hogar (si es que tiene ya solo uno). 
Llegó a Barcelona desde Buenos Aires y está cruzando las tierras de Huesca que lo quieren demorar con sus vientos, como yo hubiera deseado retenerlo para enriquecerme escuchando sus relatos.
Me encontré por primera vez con un viejo conocido. Un tipo cercano, manso. Sentí que lo rodeaban las personas que conoció y de las que me hablaba. Con él estaban los indios navajos, los niños mexicanos abandonados por sus padres, el sesentón que lo alojó en México DF, los nóveles ciclistas argentinos que se toparon con este rodamundo, el vasco saxofonista, el gringo duro de la gasolinera que lo ayudó y se ayudó de Jorge para cambiar la vida, los que con "razón" le robaron su cámara.... y a mi me acompañaban los pilagá de Formosa, el Gallego Pérez que escuchaba en silencio, mis hijos y amigos... y un montón de duendes de esos que ayudan a vivir y vislumbrar que hay otras formas de entender la VIDA.
Una VIDA que hace incontables esfuerzos, para enviarnos mensajes que nos orienten a encontrar un camino mas humano. Y se vale de variopintos mensajeros, que muchas veces no son conscientes de la hermosa labor que están desarrollando. Jorge es uno de esos compañeros que va adelante mostrando el camino.
Nos debe un libro... y no se puede hacer el distraído.

Una vez mas, recomiendo una visita a su blog y estén atentos que faltan nuevas entradas; http://bicibirloque.blogspot.com.es/

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