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viernes, 7 de febrero de 2014

Sao Luis Gonzaga

Mi salida de Rivera fue lo más temprano que pude. El calor y los más de 100 kms que me separaban de la meta del día me apuraban y no pude darle un abrazo a Julio, el jefe de los bomberos que tan bien me trató.

Ya mencioné en Facebook la historia, pero creo que vale la pena reiterarla. Buscaba algún radio aficionado y me mandaron a un instituto donde se suponía que encontraría a uno, pero allí no conocian al supuesto empleado. Se trataba de un albergue para niños huerfanos o abandonados y me atendió su directora, María Esther. La conversación derivó a su trabajo y las historias de los niños que allí se alojan, con edades que van de 0 a 12 años. En Uruguay si reciben  la visita de algún familiar al menos una vez al año, no pueden ser dados en adopción... y eso hace la gente, verlos UNA VEZ AL AÑO, coartando la posibilidad de que puedan acceder a un hogar. No fue mucho el tiempo de la conversación, pero si fue alto su voltaje y las palabras, miradas y diálos escuchados me dieron para pedalear muchas horas pensando en esto. No atiné a sacar fotos.

En Uruguay no he tenido éxito con el tema de la radio y salí de sus fronteras sin usar el permiso que otorgó la autoridad para operar, pero tampoco hice mucho por ello, justo es reconocerlo.
Cambiando todo el dinero uruguayo a reales brasileros y comprando algo de fruta llegué a migraciones y hay una notable diferencia respecto a lo vivido en Uruguay. Evidentemente los brasileros tienen una política más restrictiva y aquí me hicieron un formulario de entrada al que me recomendaron cuidar "muito". Horas más tarde, en un puesto caminero me pidieron identificarme y el permiso de entrada legal.
Sobre el mediodía la temperatura se hizo muy elevada y debí hacer paradas frecuentes, pero a las 7 de la tarde con 115 kms en las piernas hice mi entrada en Rosario do Sul y me caí en el primer hotel de este viaje.
Brasil tiene una población que supera los 200 millones de habitantes y el estado de Río Grande do Sul con 280.000 km2, alberga a 11.200.000 personas. Como dato comparativo, la provincia de La Pampa tiene 144 mil km2 y una población de 240 mil habitantes. De acuerdo a lo que me comentaron, en la región que estoy recorriendo se dá una concentración de la riqueza (latifundios) que genera una diferencia negativa en el bienestar de la población con respecto al norte del estado, donde la industrialización ofrece mayor desarrollo e ingresos relativamente altos. 
No he visto ninguna manifestación de pobreza extrema y el parque automotor es moderno y en buenas condiciones.
Ya comencé a gastar más dinero. Mientras que en Uruguay tuve una media de 7 euros diarios (gracias a los bomberos...) aquí comer ronda los 5 a 7 euros y dormir entre 12 y 14 euros... aunque he tenido una noche de monte y estrellas...
Charlando en una gasolinera sobre el recorrido, recibí información y el obsequio de un mapa de carreteras por el que decidí modificar el recorrido. Entre las razones que me empujaron a hacerlo, la principal es que el clima está en contra de este cuerpito. En Uruguay lluvias torrenciales que generaron una catastrofé nacional y aquí temperaturas que están batiendo los records de hace 60 años. No puedo hacer más de 50 kms diarios, ya que antes del mediodía el termómetro supera los 42 grados y así se mantiene hasta las 20 hs.
El servicio de roaming de Movistar en Brasil es pésimo, quizá a que la empresa no está presente en este país, pero no consigo mantener en el día un servicio regular y confiable, a pesar de la buena voluntad de los empleados de las tiendas de telefonía que procuran resolver el tema.


Este fue mi bulincito en Rosario do Sul.... gasolinera y parada de camioneros

Cómodo y con un ventilador gigante que ayudó a descansar bien

 En esta región, como ya creo haberlo dicho, existe una fuerte tradición "gaúcha", con prendas y costumbres comunes a Uruguay y la región pampena en Argentina.
                  Cuando el sol apretaba me refugié en un monte de eucaliptus.. fue un regreso a mi adolescencia y a los paseos por el campo en Tres Lomas



 Me instalé para comer y hacer la siesta con tranquilidad

                              Mirando el cielo a través del follaje....


Lucas pasó con su camioneta y le pedí agua, como no tenía, me pidió los botellines y fue a buscarla, regresando sobre sus pasos para traermelá... GRACIAS AMIGO
 Estando parado en la banquina, bajo un pequeño árbol, paró un vehículo para ver si necesitaba algo. Le comenté que el calor me tenía muy mal. Se fue y regresó unos pocos minutos después para llevarme a una humilde casa donde los pobladores vendian sandías (melansía). Estos me dieron agua fría y me permitieron instalar mi campamento. Cuando comencé a extender la carpa, niños y adultos corrieron para ver el despliegue. Su inocencia, curiosidad y hospitalidad es uno de los premios de este viaje. En la foto: Jacqueline, Luis, Antonio y a mi izquierda Yudo, el dueño de casa. Trás la cámara el pequeño Gustavo.


Atardecer río grandense......
                                              amanecer río grandense

                    Amanece, que no es poco

La pata para sostener la bici se afloja y hasta no ajustarla es la única manera de parar.
Mientras descansaba se aproximó Chico (Shico), un simpático y culto inspector sanitario, que trabajó en la frontera junto a funcionarios argentinos del SENASA. Aprendí mucho del Brasil actual con los precisos datos que me dió

Hoy encontré el curioso boleto de autobús uruguayo. El guarda del vehículo recorre el mismo después de cada parada y con una antigua máquina de boletos extiende el importe a pagar. En mi caso 473 pesos uruguayos.

  

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